jueves, 2 de mayo de 2013

Amestris

Enterraste los corazones de tus niños, Amestris.
Bajo el fango despiadado laten sus ojos,
y se abrigan en la noche con la piel que te arrancaron.
Mientras sus gargantas respiran el barro,
el espíritu hostil se acerca
cantando al son de sus espasmos.
Tu rostro esboza una sonrisa cuando siente su presencia,
la paz de la noche blanca agita el aire,
transforma tu silencio en un gemido suave
que se mece y se pierde en el eco del sepulcro.
Anegada de felicidad bailas desnuda,
rodeando el suelo que late furioso, solitario,
al ritmo de las estrellas que dibuja la lluvia
golpeando sobre pequeños corazones rotos.