viernes, 2 de agosto de 2013

Cómo convertirse en un dictador

De la serie cómo hacer política, luego del éxito arrasador de cómo destruir un partido político llega cómo convertirse en dictador. En este texto veremos algunos lineamientos básicos sobre el trabajo del dictador, desde que no es nadie hasta que se encuentra en la cabeza del Estado que desea dominar. Relájese y disfrute de su camino hacia el poder supremo a través de esta guía práctica y sencilla.

Lo primero que necesita un buen dictador, es una historia de vida inspiradora. Es conveniente que independientemente de su biografía, usted pueda construir una historia verosímil de lucha y perseverancia. Recuerde que cuanto más amplia sea su historia, más aceptación tendrá entre la masa que desea dominar. Lo más eficiente es comenzar con una historia de clase media alta (sin lujos pero con un muy buen pasar), luego recordar la dura carrera de sus padres que salieron del campo como peones y llegaron a construir una industria con sus propias manos. Finalmente cuente sus propias vivencias de la temprana edad cuando quedó huérfano y sumergido en una pobreza tal que tuvo que trabajar en los sectores más excluídos de la sociedad, comprendiendo en carne y hueso la explotación que sufren los obreros pero desde su mentalidad de clase media alta.

Si su historia de vida no inspira, hay pocas posibilidades de que logre dominar a las masas. La clave es encontrar la vena emocional para comenzar con los ejercicios de coerción a través de la manipulación de la identidad. Aquí viene el segundo ingrediente fundamental: usted debe encontrar una causa con la que la masa se identifique. Tenga en cuenta que la causa debe ser aceptada por una gran mayoría, de lo contrario el hechizo que está tratando de implantar se verá interrumpido por la parte disidente de la masa. Este factor es importante porque si falla en la construcción de la causa que le da cohesión a su masa dominada, la caída de su imagen será irremediable.

La causa común de la masa no es algo que se construya de la noche a la mañana, necesita del trabajo de muchas personas. El buen dictador debe rodearse de personas muy inteligentes y con trastornos emocionales severos, de manera que este grupo pueda difundir la causa utilizando como motor esos trastornos que lo vuelven tan particular. No puede faltar el hombre de la verborragia imparable, ese que no importa donde esté va a hablar sobre la causa con un poder de invención que envidiarían los más astutos escritores; la mujer de familia (en lo posible ama de casa de clase media) que dedica el noventa por ciento del tiempo a su causa, pero que también es una madre ejemplar. No olvide al esquizofrénico, ese que no tiene ningún recaudo en utilizar la violencia en el caso que sea necesario defender la causa. Estos son algunos cuadros recomendados, pero el trabajo del dictador es entender cuáles son los perfiles de trastorno emocional que mejor se adaptan a su causa.

El siguiente paso es encontrar un partido político que no le interese a nadie y adueñarse de él. En este punto es importante que entre su grupo de desequilibrados emocionales exista una persona que tenga gran poder de persuasión (si usted posee esta cualidad, será mucho más fácil). Un partido político marginal se puede tomar fácilmente con promesas de crecimiento y puestos jerárquicos de calidad en el futuro. Si el partido político ya tiene un perfil violento, aún mejor: usted es el moderador fuerte, el que va a encaminar esa violencia hacia su causa y a mostrar hacia el público de afuera que su poder es real, y que lo usa para hacer el bien.

Es esencial que como dictador se ajuste estrictamente a las reglas y las leyes. Tiene que ser un ejemplo de disciplina para su partido y para la masa. Cuando llegue el momento de tomar el poder, esto debe ser absolutamente legal para que sea más fácil eliminar a la oposición que trate de acusarlo de dictador. Encuentre las brechas legales del sistema: los gobiernos suelen tener mecanismos para dictaminar leyes de emergencia, o declarar situaciones especiales como el estado de sitio o el toque de queda a raíz de un latente peligro de ataque externo.

Cuando su causa se va fortaleciendo, tiene que volverse muy perspicaz para discernir dónde es posible general desorden social. El desorden social es fundamental para que la gente crea en usted: debe convertirse en el salvador, y para ello no hay mejor forma que detener los disturbios con mano dura pero justa. Toda clase de levantamiento obrero o campesino, huelgas generales o grupos paramilitares que atacan civiles, son efectivos debido a que se trata de pequeños grupos fácilmente manejables. Consiga armas y municiones, todas las que pueda. Los grupos paramilitares van a ser fundamentales cuando necesite ponerse al ejército de su lado. Algo deseado es que los grupos paramilitares estén conformados por alguna etnia odiada por la masa. Todas las sociedades son xenófobas en algún punto, y la xenofobia será su aliada al momento de inventar un peligro inminente.

Trate de que lo acusen de algún crimen político difícil de comprobar y pase unos meses en la cárcel para organizar la contraofensiva final. Aproveche el tiempo en la cárcel y escriba sus memorias y las bases de acción de su partido. Tenga cuidado de escribir las bases de acción política de la forma más general y proselitista posible, de manera que no sea posible analizarlas racionalmente. La gente tiene que ver en su plataforma el reflejo del líder. Esto tiene dos objetivos principales: en primer lugar, colocarlo a usted como el líder irrefutable del partido, y en segunda instancia le brindará el material necesario para la propaganda masiva. Al salir de la cárcel usted debe haber conseguido suficiente capital para financiar su campaña masiva, pero tenga mucho cuidado de que el capital provenga de lugares que estén relacionados con los valores de la masa. Desde la cárcel puede organizar colectas, utilizar los grupos paramilitares para asaltar comerciantes acaudalados, buscar pequeños comerciantes que le hagan donaciones. Durante su estadía en la prisión asegúrese que se filtran fotos de su estado deplorable (si es necesario, pase una noche en una celda de verdad), y también fotos de gente muy pobre aportando donaciones para su causa. La gente pobre en general es rechazada por la clase alta, pero les producen ternura cuando entregan lo poco que tienen.

Así llegamos a la campaña final. Usted saldrá de la cárcel con ayuda de la fianza pagada por su querido pueblo, y se presentará a elecciones. Si todo lo anterior lo hizo bien, es posible que gane mucho terreno político en las elecciones, y aquí es momento de fortalecer su causa. Fuerce a que los grupos paramilitares que construyó sean perseguidos en pos de la seguridad de su pueblo. Cuando lo acusen de coacción, encarcele a la oposición por traidores a la patria ya que están deseando que la guerrilla avance sobre la ciudad. En este punto tendrá una oposición completamente desactivada, y podrá comenzar con su plan integral de reformas. Para las reformas, trate de evitar nombres de otras reformas que fracasaron en la historia como "plan quinquenal". Al contrario, utilice eufemismos alineados con su causa.

La reforma es el último paso de la campaña dictatorial y su implementación le dará la noción de si podrá conservar el poder o no. Lo fundamental de la reforma es hacerse con el control de la economía por cualquier medio. Recuerde que debe dejar feliz a la masa pero también a los grandes capitales, así que evite medidas como la nacionalización masiva (otros dictadores ya lo probaron y fracasaron). Puede utilizar técnicas como exención de impuestos a sectores poderosos, y la participación forzosa de su partido en las compañías relacionadas con la soberanía nacional (hidrocarburos, minería, automotriz), y control de las exportaciones agrarias. El control del campo es algo que deberá estudiar muy bien, ya que es un elemento que se puede explotar con facilidad debido a la lejanía con la gran ciudad. Lo importante es que los medios no puedan acusarlo ni de "vende patria" ni de "comunista". Para ser un buen dictador y conseguir el poder absoluto, usted debe salvarlos a todos y deshacerse del resto.-