viernes, 26 de abril de 2013

Cómo empezó mi obsesión por el fin del mundo

Era muy chico... yo estaba jugando tranquilo en el patio y de la nada apareció ese ratón orejudo y... no, mentira, no estoy obsesionado con el fin del mundo, simplemente me gusta pensar realidades alternativas donde nos escapamos de criaturas que tratan de exterminar a la humanidad.

Sin embargo, la idea de este blog es documentar la consecuencia de esa tendencia inútil de imaginar mundos paralelos: una interpretación subjetiva de los problemas cotidianos que nos aquejan, desde una perspectiva humanista. Por supuesto, la clave está en la palabra subjetiva, y eso es lo que es impredecible incluso para mí.

Lo que puedo comentar como preludio es que me inclino a tener una visión holística y pragmática de las cosas que pasan, e interpreto los hechos colocando un poco de fantasía alrededor. ¿Por qué?, tal vez porque disfruto usar la imaginación, tal vez porque me aburre la vida cotidiana, tal vez porque no quiero ver la realidad tal como es. Justamente "¿por qué?" es una pregunta que me voy a hacer poco cuando se trata de discernir los hechos. "¿Por qué?" va a aparecer más tarde, cuando el plato esté vacío y ya no me pueda escupir la comida, y sólo en la medida que sea necesario. ¿Por qué?, porque pienso que "¿por qué?" dispara toda una serie de mecanismos racionales que tratan de modelar la realidad y subordinarla a los recuerdos, la cultura, el ánimo del momento, y prefiero que todos estos factores intervengan cada cual desde su lugar, y no desde la famosa razón pura que tantos dolores de cabeza nos trae al ignorar una porción importante del universo.

Una confesión: siempre tuve problemas para cerrar un post en.-

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